Isabel Martín y su poesía feminista

pa´ que no te pique el hada

Anoche entró volando por la ventana una diciendo
que era mi hada madrina,
que me iba a hacer princesa,
y no sé qué de una calabaza y zapatitos de cristal.

Yo estaba sudando otra noche de sur
de estas de cien soles
dándole vueltas a la cama
buscando un aire fresco que entrara por algún lao
siquiera unamijitaporfavó.

Finales posibles:

[Versión resaca-resignación]

Anoche entró volando por la ventana una diciendo que
era mi hada madrina,
y yo buscando un aire fresco que entrara por algún lao
siquiera unamijitaporfavó

y le dije…
mire señora,
tire al piso de arriba,
que yo acabo de vomitar el último empacho de besos,
y tengo
alergia a los príncipes.

[Versión rabia-lucha]

Que me iba a hacer princesa,
y yo que estaba dándole vueltas a la cama.

Cogí la chancla
y sin pensármelo
la aplasté contra el cristal.

No olía precisamente a princesa.

[Versión sororidad propositiva]

Hablando de no sé qué de una calabaza
y zapatitos de cristal,
mientras yo sudaba otra noche de sur.

La cogí por un alita y salimos de la casa…

Después de dos horas bailando las calles por tangos
el hada madrina se me despidió dejando la barita
má-gi-ca-ha-ce-prin-ce-sas en el contenedor.

Quítate de mi presencia,
que me estás martirizando;
y a la memoria me traes
cosas que ya estoy olvidando
y a la memoria me traes
cosas que ya estoy olvidando

 

 

 

Poema de ida sin vuelta

“…de esto deberías sacar algún poema”
dice mi amiga.

Y yo lo que quiero es aprender
a hacerme los chipirones como su madre
para no tener que saborear más sus territorios.

“Qué digo un poema, ¡un poemario!
de esto haces tú un libro amiga”.

Y yo que me resisto al tono pegajoso
este lento así de amor romántico

[tono on]

este que dice que mis sábanas no-se-qué
y el zumbido de tus recuerdos entre sueño y sueño
no-secuantos
y el lento latir del peso de cada paso que diste para
alejarte…
y el espacio cóncavo que ya no se ocupa porque no quiere
encajarse de nuevo…

[tono off]

y es que yo no sé amiga
yo no sé,
pero te digo y te cuento.

Que es que yo soy de guajiras,
¿sabes?

con el abanico y tó
que se bailan así, como sobre trigales amarillos…
que te cosquillean las piernas…

¡y aquel empeñao` en regalarme unos tacones de plomo
y echarle piedras al vuelo del vestido!

y yo con eso no se bailar,
amiga
de verdad que no sé.

“mare del guateque vengo
mare del guateque vengo toda llena de ternura
pero qué de cosas traigo
me lastiman la cintura…”

“Que te cures con poesía” insiste ella

y yo empeñada en aprender a hacerme un café más rico
por las mañanas:
menos granos,
más molido
y su poquito de agua después,

que la verdad
me parece mucho más importante.

“Que sííí,
que te sirva de inspiración”

Vale
amiga,
qué pesááá…

Si acaso
un microlibro.

[Libro del desamor]

1: poema de una ruptura.

Su abuela le dijo:
“hay más días que ollas”
ella, cogió una tortillita de bacalao
y enterró los pies en la bajamar.

2: micropoema sin vuelta.

Era miércoles
y ella se compró una libreta nueva.

FIN.

“La camisita que tengo
la camisita que tengo
la saco y la pongo al sol
a ver si con la caló
se marchan estos bichitos
que pican y dan escozor”


***

Lo normal

“Social y culturalmente arraigada, la violencia de género frecuentemente
sigue siendo tolerada o justificada, y es uno de los principales
problemas a que se enfrentan las mujeres […] pocos casos llegan a la
justicia, ya que un porcentaje reducido de las víctimas denuncian la
violencia que aguantan, y las mujeres que lo hacen, habitualmente se
enfrentan con sospecha, indiferencia, y en muchos casos
revictimización e impunidad.”
Ragna Sigríður Kristinsdóttir

Lo normal se construye cuando se repiten las cosas,
cuando las cosas se repiten igual,
cuando se repiten las cosas,
cuando pasa lo mismo una y otra vez,
cuando se repiten las cosas,
las mismas cosas, una, y otra, y otra y otra y otra vez.

Las cosas repetidas,
desde tanto tiempo atrás, repetidas.

Lo mismito de la misma manera,
la cosa la misma,
otra vez repetida
desde atrás de nuevo
igualita repitiéndose
desde tanto atrás, otra vez la misma,
desde atrás de nuevo
la cosa repetida otra vez.
Y a base de repetirse, de repetirse, de repetirse,
en mi cuerpo en otros cuerpos,
en los cuerpos de nosotras,
en los cuerpos de ellas,
en todos esos cuerpos
repetida otra vez
la misma cosa, la vieja cosa, repetida
la co-sa
que llamáis
N-O-R-M-A-L.

Las cosas que nos pasan a nosotras, por ser nosotras
que nos hacéis vosotros, por ser vosotros,
que vosotros decís que esas cosas de nosotras
nos pasan por culpa nuestra,
por ser tan así nosotras,
siendo vosotros los que hacéis las cosas repedidas,
una y otra vez sobre nuestros cuerpos,
una y otra vez sobre nosotras,
una y otra vez,
todas
esas
cosas

tan normales

***

Sh, sh eh guapa

No soy ¡sh sh sh!
No soy ¡eh guapa!

Soy Isabel, María, Amparo, Julia.
Soy Manuela, Lucía, Paloma, Ana.

Soy del 70%1
9 que ha sufrido violencia física o sexual a
manos de una pareja.

Soy tu madre, tu hermana, tu compañera de trabajo,
tu amiga, la que pasa por ahí.

Soy a la que llamas calienta-pollas.
La que escucha tu… “no me dejes así ya que estás”

Soy la de la talla M con extra de curvas intallables.

Soy a la que acabas de asesinar y van 992

Soy la que ve los anuncios de reglas limpias,
azules (¿?) que huelen a nubecitas.

Soy por la que dices levantas tu puño machista en las
manis del 8 de marzo, “compañero” activista.

Soy una bruja.

Soy la bisnieta de “la pobre” que era muy guapa y
simpática con la que los hombres se portaron mal.

Soy a la que violaste asqueroso cabronazo.

Soy la de “es que iba provocando”.

Soy la que se cansa de “supuestos” casos de (…)
y de “presuntos” asesinos.

Soy a la que no das gracias.

Soy la que cuidó y cuida y está hasta el coño.

Soy la de
“hija tú no tengas prisa de hombre que ahí se te acaba todo”.

Soy a la que obligáis a parir (que no a ser madre).

Soy a la que temes libre.

Soy a la que llamaste marimacho y guarra.

Soy Antonia,
Esther,
Laura,
Ángela,
Alba,
Frida.

No soy ¡sh sh sh!
No soy ¡eh guapa!

Isabel Martín. 90.3 de vaciante. Ed. Crecida, 2018

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