Poemas de Uberto Stabile

Vidas rebeldes

                                “Ningún camino de flores conduce a la gloria”

Jean de la Fontaine

Cuando era más joven pensaba que ser libre era ser libre

algo así como no tener obligaciones ni compromisos,

nada por lo que vivir, nada por lo que morir

rebelde sin causas conocidas.

Años más tarde descubrí que alguien

tenía que tirar la basura todas las noche,

porque la vida y la casa empezaban a oler mal,

como huele uno cuando crítica todo cuanto no es.

Años más tarde descubrí entre la basura que tiraba

el dulce aroma de mi propio hogar

tu ropa sucia, mis fotografías

los juguetes viejos de los niños

y esa llave que nunca supe lo que abría,

pero ya había perdido la casa

y tuve que reconstruir la esperanza

mucho más lejos de dónde estaba calculado.

Ahora, cuando cada noche salgo a la calle con mi bolsa de basura

y aprovecho el paseo para encender ese cigarrillo que despierta

los perros del vecindario

y los veo en sus casitas encendidas consumir la vida,

me doy cuenta que en la oscuridad

era más fácil ser libre.

 

Dice Gillespie

Dice Gillespie que la muerte no es lo peor

que no es el dolor la mejor escuela

ni el hambre nos convierte en héroes.

Dice Gillespie

que nos son más fuertes quienes más pueden

que lo son quienes más resisten

quienes de la derrota levantan victorias.

Dice Gillespie

que lo más peligroso no es el peligro

que lo más peligroso es la seguridad

con la que eludimos diariamente el peligro.

Dice Gillespie

que no es un hombre acabado

que es un hombre que está acabando

que nunca el final sustituye al fin,

porque en realidad,

dice Gillespie

que le dijo Parker

que le contó Cortazar

que en lugar de hacer el amor

ya va siendo hora

de que el amor nos haga.

 

Paisa

oye paisa tu compra algo mi

reló, gafa, goro

bueno, bonito, barato paisa

tu compra algo mi…

pero es que no te enteras…

no quiero nada de ti moreno

ya todo lo tengo,

tus bosques, tus minas, tus piedras

preciosas, tus negras

toda tu piel y sal

y los leones enjaulados

y los bancos de peces,

hasta el color púrpura de áfrica

-el cuerno de la abundancia –

lo tengo yo…

pero oye paisa yo amigo tuyo

yo sólo busca trabajo en españa

sólo compra algo mi

yo hambre, yo no casa

yo amigo paisa, mucho amigo

no negro, tu no amigo mío,

esta no es tu tierra

yo tengo ahora el tiempo

y el fondo monetario internacional

y todas, todas las malditas

organizaciones no gubernamentales

para lavarme la cara y el culo

y venderte como siempre

lo que antes ya era tuyo

oye paisa pero yo siempre bueno con tú

yo gusta barsa y pallea

y mucho toro en sevilla

yo sólo hambre paisa

mucha hambre…

eres tonto negro,

tu nunca amigo mío,

tu hambre me da de comer

tu sed llena mis piscinas

tu mujer calienta mi cama

tus heridas de bala las fabrico yo

yo soy tu virus del sida negro

yo soy el blanco

de todas tus pesadillas.

no paisa no

yo siempre amigo tuyo

yo cuida bien tu familia

yo sólo tener la vida,

mucho querer y amor

y sonrisas

que paisa ya no tiene,

sólo eso paisa, la vida.

 

Los Impostores

El olvido es la madrugada donde el miedo les hace fuertes

son como amantes inexpertos despidiéndose una y otra vez

sin terminar de pronunciar nunca el definitivo adiós.

Los impostores conocen todas las entradas y salidas de los sueños

todos los rodeos que hay que dar para llegar antes a ninguna parte.

Los impostores se suceden uno tras otro

confundidos entre la niebla y el amor ciego

son el ir y venir de una misma cosa

el plazo de una deuda que no se paga.

Ellos trazan las fronteras de países imaginarios

y juegan a conquistarlos desafiando al miedo.

Son audaces ante la adversidad

y pálidos bajo el fuego.

Ellos siempre andan pisándose los talones

en su loca carrera por no ser advertidos.

Frente a la verdad son invisibles

mudos frente al silencio.

Los impostores nunca tienen el mismo rostro

ni usan palabras que los delaten,

emboscados en sus viejas gabardinas

los impostores pasean al acecho bajo la lluvia.

Dicen venir de lejos

pero son siempre del mismo lugar

sus huellas no perduran

sus manos frías cambian de color

cuando alguien las estrecha.

Los impostores habitan el amor

como se habita una casa vacía,

mienten para sobrevivir

y viven con la incertidumbre atada al cuello.

Los impostores nos engañan con su certeza transparente

nos conducen sin tregua ni descanso

al lugar de siempre.

Los impostores somos nosotros

cuando cerramos los ojos

frente al amor que duele.

En todas partes cuecen patrias

Nací en Valencia

de padre italiano y madre gata

he sido charnego en Barcelona

polaco en La Mancha

churro en mi ciudad,

me llamaron spagnoleto en Italia

y en la escuela macarroni,

en Andalucía soy “el que habla fino”,

gallego en Cuba y en México gachupín,

en Berlín me tomaron por turco

y en Brasil me hablaban en inglés,

a los rifeños les parezco muy claro

y demasiado moreno a la policía de Miami.

He vivido en dos países, siete ciudades y quince casas

de las que sólo conservo sonrisas

y algunas fotos apulgaradas de amigos y familiares.

Siempre vengo de lejos

y lejos voy

con otra lengua, con otra luz

y la patria en los zapatos

para vergüenza de mis invasores.

El beneficio de la duda

No sé si la poesía deba buscar la verdad o la belleza

no creo siquiera en el deber de la poesía

ni creo que la verdad sea finalmente algo hermoso

incluso esto también es verdad.

Ignoro cuántos muertos entran

en una sola raya de coca

en un litro de gasolina

en un cristal tallado

en un telediario

no sé cuantas tumbas sin nombre caben en un desierto

seguro que muchas más que cruces en la calles de Juárez.

No encuentro belleza en las palabras

ni hallo fe en las plegarias

por ello me sigo preguntando

cuántos muertos caben en una oración

en una bandera

en un discurso a la nación

en un olvido.

 

Uberto Stabile (Valencia, España, 1959) Poeta, ensayista, gestor cultural. En poesía ha publicado: En torno a un mar  (1980); Distrito marítimo   (1981);  El estado de las cosas (1982); Hermosas escenas de la noche  (1984); Haikú Romano (1985);  El pianista del Metropol (1985);  De Kategorías (1988); Rendez vous (1991);Las edades del alcohol (1995); Perverso (1997);  Los días contados (2000);  Empire Eleison(2000); Cien días de mayo (México 2006); Maldita sea la poesía (2007);   So mais uma vez (Portugal 2007);  La línea de fuego(2008);Habitación desnuda (2008);  Tatuaje (México 2009).

Su obra ha sido distinguida con los premios: Ciudad de Cheste (1983), Villa de Alaquas (1985), Valencia de Literatura, (1987) y el premio Internacional de Poesía Surcos (1997) Su poesía traducida a diversos idiomas se encuentra recogida en numerosas antologías nacionales e internacionales. Colaborador en diversos medios gráficos, es  autor del “Diccionario literario de Huelva”, de la “Guía de recursos literarios de la provincia de Huelva”,del libro de artículos “Entre candilejas y barricadas” y del libro y documental “Tan lejos de Dios; poesía mexicana en la frontera norte”

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