Miguitas poéticas para el alma

Miguitas poéticas para el alma

Luis Eduardo Aute (d) y Antonio García Villarán, durante su espectáculo ‘Poemigario’, en el Teatro Moderno. / Foto: E.C.

Luis Eduardo Aute y Antonio García Villarán degustaron este domingo varios ‘poemigas’ con vino en el Teatro Moderno, prácticamente lleno de espectadores que rieron con los juegos de palabras de los dos creadores. • El acto formaba parte de la programación del Festival de Poesía ‘Arriversos’, que continúa esta semana.


Con poemas, humor, filosofía y sexualidad dibujada terminó el domingo en el Moderno, prácticamente lleno, para ver a Luis Eduardo Aute (Manila, 1943) y el poeta Antonio García Villarán (Sevilla, 1976) mano a mano, recitando poemigas, greguerías, haciendo juegos de palabras, magia, micropoemas (“¿Tenía ADN Adán?”) y virutas poéticas (“Después de mirarte a los ojos, cambié de punto de vista”), pero ahondando, en el fondo, en lo más profundo del ser humano. Así es ‘Poemigario’, un espectáculo donde lo único que está preparado es la botella de vino que ambos consumen en la función. El resto, lo dejan al albur, a la improvisación.

Las palabras volaron en este encuentro -enmarcado en el Festival de Poesía ‘Arriversos’- entre este “Quijote sin hallazgo, este Sancho Panza del verbo” -así define el poeta Fernando Beltrán a Aute- y un poeta, García Villarán (‘Imperio Curvo’), que tiene fuerza y modernidad en su arte, además de humor y delicadeza. Que es capaz de hacer que Aute gire la manecilla de una pequeña caja de música donde suena el tema central de la película ‘Amelie’ o sacar el megáfono (estupendo ‘Tongo’) para dar vida a la poesía escrita en papel.

“…que lo peor de la hipoteca son los tres primeros años?
TONGO!
que si sacas la carrera tendrás trabajo fijo?
TONGO!
mi amor, mi vida, te querré siempre, para siempre, mi estrella, mi luz, mi camino…
TONGO!” (García Villarán).

Durante el recital del poema ‘Tongo’, de Villarán. / Foto: E.C.

Con un dvd prologaron el espectáculo, que se alargó por dos horas. Dibujos realizados por Aute, visiones eróticas, sobre el origen de las paralelas, del huevo y nubes volcánicas. “La sexualidad la tengo en el corazón”, dijo al auditorio provocando la risa, este músico, pintor y cineasta, que está inmerso en una agotadora gira donde lleva bajo el brazo su sexta ‘Animalada’ y celebra sus 50 años de carrera.

Al igual que hicieron para congeniar, Aute y García Villarán se intercambiaron en el Moderno servilletas con poemas. Uno hablaba de sexualidad, otro lo hacía del comunismo; uno, de los profesores que no le enseñaron ninguna lección y de aventuras crueles de infancia y otro, sobre la vida: “se pueden perder los cinco sentidos/ y el sexto/ y hasta el sentido de la vida/ pero jamás de los jamases el sentido del humor”.

Hubo versos sobre la necesidad de la unidad de los países del sur del mediterráneo y también con América del Sur -“por Cervantes”, dijo Aute-, poemas sobre la importancia que tiene ser el segundo en todo -“porque el primero se come todos los marrones”, respondió García Villarán-, sobre el fracaso del capitalismo, contra los Beatles (‘Esos malditos escarabajos’)… poesía nada ortodoxa -“los príncipes azules destiñen a los diez lavados”-, reflexiones sobre la tecnología “el nuevo gran Dios”, para Aute (“Cada vez que oigo hablar de aldea global me pongo a enviar gilipolleces al ciberspacio vía esfínternet. Me siento un hombre nuevo, ordenado y mundial”) y también hubo mucho amor, esa “enfermedad corrupta” que inunda el universo, un mundo que Aute divide en dos bloques: “en gente hija de puta y en gente de puta madre” (en este caso, “el orden de los factores no altera el producto”).

La noche terminó con magia -“la poesía se parece mucho a ella”, afirmó Aute- haciendo levitar físicamente a un par de espectadores sobre el escenario. Como él dice en uno de sus poemarios: “Nada más sometido al Imperio de la Razón / que el Impetuoso Absurdo”.

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